viernes, 19 de diciembre de 2014

EL VIEJO, EL MAR Y… el valor del desafío


Jesús Zárate 3° Secundaria
Institución Educativa Privada San marcos del Sur - Lurín

EL ser humano se ha caracterizado no solo por su razonamiento e inteligencia, sino por el valor y la determinación que posee al hacer lo que se propone. La raza humana por naturaleza es valiente, aguerrida y dispuesta a superarse, pero esto se puede perder cuando esa naturaleza es invadida por el ocio, el temor  o la ignorancia, pero… ¿a qué extremo puede llegar el valor? Ernest Hemingway, talentoso escritor del siglo XX, nos narra un ejemplo de coraje y gran valentía; no de un superhéroe de grandes músculos –como suele ocurrir en las grandes novelas de aventuras–, sino de un anciano que merece el apelativo. En este  ensayo, a continuación analizaremos la obra desde un punto crítico, reflexivo y formal.

Ernest Hemingway nació en Oak Park en 1899. Fue un narrador estadounidense cuya obra El viejo y el mar ha marcado fuertemente el sigo XX y es reconocida como una de las mejores de la época. Estudió periodismo y fue partícipe de la Segunda Guerra Mundial. Por último, cabe resaltar que obtuvo el Premio Nobel de literatura en 1954.

El viejo y el mar es la obra más resaltante de Hemingway, pertenece al género narrativo y a la especie de novela; el autor utiliza un lenguaje propio de la llamada Corriente Contemporánea del siglo XX. Es una obra ligera y fácil de entender, pero con un significado  solo para los que lo quieren entender y aún más: aplicar. La obra se divide en tres partes, el narrador es el mismo omnisciente y la historia se sitúa en un pueblo cercano del mar del Caribe.

La obra nos cuenta la historia de un anciano dedicado a la pesca en las orillas del mar del Caribe, solo que con una pequeña dosis de mala suerte si es que así se le puede llamar a la adversidad y al desafío; siempre lo acompañaba un muchacho que –a pesar de la oposición y prohibición de sus padres– ayudaba al anciano por el respeto inmenso  que le tenía. Relata que, una mañana, el anciano partió decidido a romper ese desafío y quitarse esa burla que le propinaban sus compañeros de pesca, el muchacho le proporcionó carnadas para la hazaña de aquel día. El anciano encaminó su pequeña y demacrada embarcación como las heridas de su piel, pero que eran cubiertas por la inmensa bondad y humildad de su corazón.

El pescador entra en alta mar y espera durante horas, días y semanas, mientras sigue cargando esa adversidad; de pronto, el anzuelo comienza a moverse con una fuerza que el viejo cree no poder compensar: era un pez enorme. Lucharon ambos durante horas; ambos luchaban por sus vidas. Al final, el pez cedió: era tan inmenso que casi doblaba el tamaño del bote, así que lo amarró a la embarcación y emprendió el camino de vuelta a casa, pero el desafío aún no terminaba, porque varios tiburones iban devorando la carne hasta que solo quedó la cabeza, la espina y la cola.
Cuando tocó puerto era de noche y no hubo quien lo ayudase. Acabó de guardar sus cosas y volvió a su cama; al día siguiente, un rostro de sorpresa tenían todas las personas que pasaban por ahí, al ver tan gran espinazo, algunos decían que era un tiburón, pero ninguno tendría una cola tan hermosa como ese.

Aquel anciano no quiso traer ese pez solo para que vean que pescó y que rompió su mala suerte; tampoco le importó que solo llegaran sus restos. Lo que el en verdad quería demostrar es que podía hacerlo y para ello no se necesita ser joven o tener embarcaciones grandes sino un espíritu de joven y un corazón grande.

 A modo de reflexión podemos decir lo siguiente: quizás el hombre se haya hecho para luchar, para ser desafiante y siempre estar dispuesto a defender su posición, quizás se haya hecho para arriesgarse; aunque sabiendo que es casi imposible ganar, aún lo intenta. Ser hombre es magia, determinación y por ende valentía. Esa magia de ser hombre es aquella que ha logrado llegar a la Luna, desarrollar los talentos de este, crear muchas lenguas y poder convivir con todas ellas, crear tecnología y solucionar sus problemas en conjunto. 

Pues esto es para lo que escribimos: para demostrar que el hombre por más errores que cometa, se supera y vuelve a ser lo que por naturaleza es, una raza aguerrida, inteligente y orgullosa de ser lo que es. Esto es lo que demuestra Hemingway con El viejo y el mar: la magia, de ser hombre.
 El anciano Santiago, el hombre que no quería morirse en la derrota, no solo nos demostró que lograr algo es difícil, sino que cuando el hombre alcanza y demuestra todas sus capacidades, esa dificultad se transforma en el desafío del hombre y este se siente con la responsabilidad de superarlo. De este modo, esta viva representación, merece el apelativo de superhéroe.

En conclusión, la obra de Hemingway nos muestra un claro ejemplo de lo que puede hacer el hombre por lograr su sueño, aunque deba enfrentarse al océano, a una avanzada edad, o quizás a la muerte misma. Él siempre encontrará la forma de alcanzar lo que se propone; por eso nos llaman hombres, por lograr lo imposible.                                                                                                                                      
Lo más magnifico que posee el hombre no es solo su razonamiento e inteligencia sino lo que puede crear y desarrollar con ellos. Lo más magnífico que posee el hombre no es solo su coraje y valor sino lo que puede alcanzar con ambos. Lo más magnifico de una persona, es alcanzar su naturaleza, la de ser hombre. Lo más magnifico de un hombre no son solo sus pensamientos y sentimientos, sino todo aquello que puede lograr con su pasión y su inteligencia.          
                                                                                                                                            Idealista

Lurín, 12 de diciembre del 2014.

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